miércoles, 27 de abril de 2016

10 cosas que me hubiese gustado saber

Como buena fan de las listas, he estado enumerando (generalmente en las duchas, el único momento que me doy tiempo para pensar cosas) varias cosas que me hubiese gustado saber sobre el parto y el posparto como buena madre primeriza. Las compartiré acá, porque capaz que llegue algún ser humano y le sirva:

  1. Tomar Agua de manera constante apenas empiecen las contracciones.
    Es sencillo: en la Clínica no te dejan tomar agua porque aumentas las probabilidades de vomitar en el expulsivo. Yo empecé con contracciones a las 2 am y me fui a la clínica a eso de las 1 pm, y en el proceso me comí dos jaleas y un yogur con Natur. Desde que llegué a la Clínica no hice pipí hasta el día siguiente, y la matrona sólo de amorosita me dio un mini vaso con agua cuando estaba en preparto, y moría de seeeeeedddddd.
  2. La epidural no duele (si es que el anestesista tiene buena mano, creo)
    Mi espalda baja es sagrada y le tenía pánico a este asunto. Pero cuando llegué a la Clínica estaba tan en otra que cuando sucedió el milagroso momento en que me anestesiaron, fue bello y no sentí nada. ¡Viva la epidural!
  3. La episiotomía no duele. La recuperación, si.
    Y lo pasé mal. Eso de "reposo relativo" es lo peor que le pueden hacer a un ser humano que no puede estar quieto como yo, y lo pagué con el dolor de mi alma (y vagipoto). Se me ocurrió salir a comprar cosas para mi hijo 2 semanas después del parto y se me abrieron unos puntos que estaban cicatrizando. JAMÁS en mi vida había sentido tanto dolor, y es lejos lo más frustrante porque el dolor te impide hacerte cargo de tu hijo, es horrible. Terminé en urgencias un día Domingo a las 3 am.
  4. Si alguien te puede ayudar 24/7 las primeras semanas eres muy afortunada.
    Yo tengo la suerte de vivir aún con mi mamá y que ella es terapeuta, entonces sale de la casa sólo para atender y para ver las cosas de la casa, entonces me ayudó mucho porque pasaba gran parte del día en la casa. La primera semana yo no podía asear a Víctor por el dolor que sentía por la episiotomía, además de que como buena primeriza, creí que mi hijo tenía "suficiente ropa", pero luego caí en la cuenta de que los bebés se pasan de pipí y cosas por el estilo, así que mi adorada madre tuvo que partir varias veces a comprar cosas. 10 Jumbitos para ella.
  5. Si puedes preparar tu placenta, HAZLOOO
    Bueno, sólo si te interesa el asunto, tienes tiempo para prepararla o dinero para pagarle a alguien para que lo haga.
  6. Probablemente te molesten lugares insospechados por varias semanas...
    En mi caso, me molesta el clítoris cuando me pongo de pie. Si, el CLÍTORIS!.
  7. "APROVECHA DE DORMIR" y todas esas frases clichés/terribles de la maternidad/paternidad no siempre son verdad.En nuestro caso, la primera noche en la casa dormimos pésimo. La primera semana nos levantábamos cerca de 3 o 4 veces, y ya desde la 3era nos levantamos 1 o 2 veces en la noche, dependiendo de la hora en que nos levantamos. Víctor es el mejor bebé del planeta.
  8. Volver a la Casa en la tarde (cuando te dan el alta) es una pésima idea.
    En nuestro caso, llegamos a comer y a acostarnos, estábamos muy cansados. Durante la noche, como no teníamos nada listo, tuvimos que buscar toodo una y otra vez... lo peor es que entre mi mamá y mi suegra guardaron todo en 3 bolsos, así que fue horrible buscar las cosas!
  9.  En la próxima ducha pensaré en el número 9... jajajaja repost: Comer mucha fibra en el postparto, porque "obrar"... O si no terminarán con yo, con supositorios de glicerina para no tener una segunda episiotomía.
  10.  Esto es vida:
    https://www.youtube.com/watch?v=OEvmogdF0Vk

Lo asquerosito pero maravilloso: la Placenta

No recuerdo bien si lo comenté por acá (estoy casi segura de que lo hice unos post más abajo) pero con Nicolás decidimos pedir la placenta en la Clínica. Acá en Chile recién se están abriendo a estas posibilidades, pero el proceso es mucho más fácil cuando se pertenece a la etnia Mapuche, ya que ellos realizan un ritual con ella. Para los simples mortales que planeamos prepararla y comerla, la cosa no es tan fácil. Lo primero que hicimos fue comentárselo al Doctor, que nos miró con cara de WHAT WEA BROTHER, y nos preguntó por qué la queríamos. Le explicamos que en varias culturas se la comen por un tema espiritual y por la cantidad de vitaminas y minerales que contiene, e incluso la Medicina Tradicional China tiene una forma de preparación que queríamos probar y que me podía ayudar con el tema de la anemia. Tiernamente nos dijo "aahh, pero para eso están las vitaminas!". Como que reímos por cortesía. Le preguntamos si sabía qué debíamos hacer para llevarnos la placenta a la casa, y nos dijo que una paciente de él había hecho la solicitud en la Clínica y que no se lo habían permitido, porque el manejo de REAS en la sistema privado era más complejo que en el sistema público, donde entregaban las placentas a las familias mapuche.
Evidentemente salí bajoneada de la consulta y me metí a grupos de facebook de Medicina Placentaria y consulté cómo se hacía. Me dijeron que mandara una carta a la Clínica, que había una carta tipo disponible en internet y que dejara constancia en el Seremi de Salud o algo por el estilo. Encontré la famosa carta tipo, y como Nicolás me ha enseñado a ser muy busquilla, busqué todas las referencias que tenía la carta tipo que me facilitaron en ese grupo de Facebook pero resultó que toda la normativa que citaban era Mexicana.
Estuve cerca de 3 días buscando guías de manejo de REAS del Ministerio de Salud, los derechos y deberes del paciente, y blah blah, mandándonos correos con Nicolás con las cosas que encontrábamos y nos podían servir y finalmente redactamos una carta.
La entregamos y al par de días nos respondieron que accedían a nuestra petición <3.
Mucha felicidad para nosotros!

Pasaron las semanas y nuestro querido Víctor nació. Mi madre fue la encargada de llevar la placenta a la casa, y una semana después nos dispusimos a prepararla (o bueno, Nicolás se dispuso a prepararla). 



Así quedó después de que le sacó las membranas

Así quedó cocida. Según Nicolás, tiene sabor a panita.
 Fue una odisea de un día y medio. Nicolás, como buen maniático de la asepsia, ordenó la cocina, la limpió con cloro, al igual que todos los utensilios que usó. Prácticamente nos puso una cerca en la puerta de la cocina para que no pasáramos porque podíamos contaminar el asunto jajajaja.
Luego vino la cocción leeenta al vapor. Debo decir que salía un olor asqueroso de la cocina, me recordaba a la panita que había intentado comer unos días antes para recuperar hierro y que finalmente no pude comer. La dejó enfriar y luego la deshidrató, proceso que duró cerca de 10 horas.
Luego vino la odisea de moler ese charqui y meterlo a cada cápsula. Como no planeamos tener más hijos de aquí a unos buenos años más, no compramos un encapsulador, así que cada una de las 120 cápsulas que salieron fueron llenadas una a una por él (Amor de verdad).


Aquí unas cuantas cápsulas y un bebé Víctor.
Ya llevo unas semanas consumiendo a estas chiquillas y debo decir que son lo máximo. La primera semana estuve consumiendo entre 3 y 4 diarias, 2 en la mañana para despertar (es como tomarse un café) y una en la tarde para seguir funcionando. Cuando me empezaba a marear (La Anemia me invadió de manera descomunal, llegué a la casa prácticamente sin color en la cara y estuve una semana con una dieta estricta de carne 3 veces al día).
Ahora me tomo 1 en la mañana y si estoy muy cansada, otra en la tarde. Cuando debo salir a hacer trámites me tomo otra para no morir en el intento, y ya a casi 3 semanas de haber empezado a consumirlas me siento estupendo. Poco a poco ha ido volviendo el color a mi cara.

En pocas palabras, como suelo comentarle a la gente "son como las semillas del ermitaño de Dragon Ball".


martes, 12 de abril de 2016

Mi inducción de parto con acupuntura

Estamos en modo 40+2 y hay alguien que aún no se anima a salir. El lunes recién pasado fuimos al último control y me hicieron el primer tacto (pucha que es molesto) y no pasaba nada de nada, así que el doctor de la nada me pregunta "cuando prefieres que te induzca el parto, el Viernes o el Lunes?" Yo la verdad no estaba preparada porque jamás había pensado en la probabilidad de que toda la espera terminara en inducción. Llamamos por teléfono a Nicolás para preguntarle que prefería, pero la verdad el también quedó descolocado y luego de que conversara con el doctor por teléfono, le dice que el Lunes para darnos más tiempo. Yo pensaba que diría Viernes porque así era más fácil que su familia viajara, pero la verdad es que poco le importaba el resto, el ya tenía planes para nosotros jajajaja.

Ese mismo día, un par de horas después me dice "ya hablé con mi Sifu, el jueves iremos a verlo para que el mismo te haga una inducción con acupuntura". Evidentemente era mucho mejor opción que la inducción farmacológica, y obviamente era mejor que Fernando, su profesor y mi terapeuta desde hace ya unos años lo hiciera antes de que lo hiciera Nicolás, ya que sospechaba que la inducción no sería suave. Además debo decir que le tengo demasiada fe a Fernando, ya que la primera vez que llegué a su box de acupuntura fue por una depresión que venía tratando con psiquiatra y psicólogo sin muy buenos resultados (y gastando una millonada entre las consultas y los remedios) y en menos de 2 meses mi vida dio un giro en 180º, a la primera sesión empecé a dormir bien y los pensamientos negativos se empezaron a esfumar, y luego de ir barriendo todas esas yayitas de la depresión, llegó a la conclusión de que mi estado se debía a una anemia (según Medicina Tradicional China, el diagnóstico es deficiencia de qi de Bazo) y con otras sesiones y una dieta estricta quedé como nueva. Luego llegó mi hermana a sus brazos, a la cual también le cambió la vida y ahora está empezando a ir mi padre con él.

En fin, volviendo al tema principal, mientras esperábamos al jueves, Fernando le dio un par de instrucciones a Nicolás para que me hiciera moxa en la casa y me pinchara, pero sabiamente Nicolás sólo me hizo moxa, ya que como ya sabíamos qué me tocaba (puntos de bazo que en lo personal me molestan bastante), era preferible odiar a mi terapeuta que a mi propia pareja.
El primer día después de la moxa, que fue el martes, me sentí pésimo. Me sentía premenstrual, con una incomodidad horrible en el cuello del útero y con el cuerpo machucado, similar a mi primer día de regla. Estuve acostada gran parte de la tarde, estuve con muy poco apetito y una saudade enorme, tanto así que cuando llegó Nicolás del trabajo estuve llorando bastante rato. 
El miércoles ya andaba mejor, como con una inyección de energía y en la noche salimos a caminar con la Popis.
El jueves en la mañana me tocó moxa otra vez y en la tarde fui a la consulta a que Fernando hiciera lo suyo. Me pinchó los pies, tobillos, manos y espalda, con manipulación de agujas incluida cada 5 minutos. Debo decir que JAMÁS en todas las veces en que Fernando me pinchó lloré, pero ahora el dolor mientras manipulaba las agujas fue tan grande que no pude evitarlo. Fue tan intenso el asunteque ( ya quedaban 4 días para la inducción) que me dijo que si de aquí al sábado no salía, que ese mismo día volviera, siendo que en un principio nos dijo que el asunto podía demorar entre 2 y 7 días. Salí de la consulta no se con que cara, con molestias al pisar, no podía cortar el papel confort ni hacer ninguna fuerza con las manos. Ya camino a la casa empecé a experimentar sensaciones raras, como ardor en el cuello del útero, la panza pesada, tirones raros y hartas contracciones leves. Me costó un mundo dormir porque sentía mucha actividad en la panza y tipo 4 am me desperté con contracciones un poco más intensas. Ya veremos como avanza el asunto, de verdad no quiero volver el Sábado jajajaja.







lunes, 4 de abril de 2016

Mi inducción de parto con acupuntura parte ii

Finalmente, como nos había indicado el terapeuta, volvimos el Sábado en la Mañana. Ese día tuve una sesión de electroacupuntura en la espalda y acupuntura normal en piernas, espalda, vientre y pubis. Fue mucho menos dolorosa que la primera y lo bueno fue que nos dio tiempo para regalonear en pareja y salir a comer nuestra comida favorita: La comida coreana.

Veranito de San Juan

El día domingo, tal cual como nos dijo Fernando, empezamos el trabajo de parto. Tipo 2 am empecé con contracciones fuertes cada 10 min, a las 3 am cada 7 min, a las 4 am cada 5 min y de ahí la frecuencia empezó a disminuir pero la intensidad fue aumentando. A las 7.30 salimos a caminar para apurar las contracciones (me di cuenta que mientras más seguidas eran, eran menos intensas, al menos para mi durante ese lapso) a las 11 am me duché y desayuné y ya tipo 12:30 - 13:00 pm nos fuimos a la clínica. Venía con 4 de dilatación así que me llevaron a preparto y a las 14:30 ya me estaban poniendo la peridural. Mi querido Victor nació a las 18:45 pm, pesando 3,530 kg y midiendo 49 cm.

Mirando todo con perspectiva, debo decir que fue una experiencia maravillosa. Tenía mucho recelo sobre el trato que me iban a dar en la Clínica, ya que nunca había estado hospitalizada y había escuchado relatos horribles sobre violencia obstétrica. Redactamos un plan de parto con Nicolás, el cual entregamos a nuestro obstetra en un control y luego a la matrona que nos vio ya cuando ingresamos a la Maternidad. Me trataron excelente y siguieron al pie de la letra cada cosa que pedí en mi plan de parto, me explicaron cada procedimiento con mucho amor y me hicieron sentir segura en cada momento. Creo que si pudiera cambiar alguna cosa de todo este proceso maravilloso, habría cambiado a la camillera, que me dio información errónea sobre un procedimiento (y que no correspondía que ella me diera, por cierto) y la comida, que era bien fome, pero son detalles jajajaja.