El 2016 empezó ayer y creo que hoy no es un buen día para mi. Se nos viene un proyecto grande en conjunto y muchas veces siento que estoy remando sola hacia todas las metas en pareja. A veces me dan ganas de dejarlo solo para ver qué es capaz de hacer sin mi (sonará egocéntrico, pero se que sin mi apoyo, sin mi garra, sin mi pasión y sin mi rigurosidad, el no es capaz de llegar muy lejos). Es una persona inteligente, muy capaz (demasiado a mi juicio) y creo que esa gran capacidad que tiene le juega en contra, porque se confía demasiado en que todo resultará bien haciendo el mínimo esfuerzo.
Hoy me siento un poco sola y temerosa. Ya empezamos el 3er trimestre con Víctor y siento que queda tan poco tiempo y nos faltan tantas cosas por hacer y por comprar... siento que lo único que tengo listo es el amor que le puedo dar, pero el necesita otras cosas, necesita su ropa, su espacio, orden y tranquilidad. A veces quisiera que los hombres pudiesen entender todo este proceso, porque si bien mi compañero se ha portado excelente en todo este tiempo con el tema del embarazo, siento que es imposible que pueda compartir o entender mis inquietudes y mis miedos. A veces me presiona para que haga ejercicio, para que tenga una buena postura, para que no coma esto o aquello, y la verdad, en el momento complejo que estoy en la universidad (a una semana de terminar este año y si todo sale bien, egresar) lo único que quiero es un respiro, un abrazo y ayuda para poder terminar todo.
Siento que me he portado muy bien en estos 6 meses. He estado tranquila la mayor parte del tiempo, evito situaciones que me hacen enojar, trato de manejar las situaciones de estrés de una buena manera y hasta el momento está todo bien... pero tratar de tener el control todo el rato, para poder seguir manteniendo este embarazo igual de bien es muy complejo... Soy pésima para comprender al resto y ponerme en el lugar del otro, critico mucho y en mi mente siempre hay mejores formas de solucionar situaciones... y el problema está en que ahora esa eterna batalla de ponerme en el lugar del otro la debo hacer todos los días, desde que me levanto, para poder darle el mejor ambiente para crecer a mi hijo. Saber que tienes que levantarte, desayunar fruta y cereal cuando lo único que quieres es comer un panini con queso y salame, ducharme, ya no poder ver mis rodillas, buscar alguna prenda que me haga sentir cómoda y con la que no me sienta guatona (me da pudor mostrar mi panza porque siento que este proceso es tan pero tan íntimo, que no quiero compartirlo con el mundo entero) salir a hacer todo lo que me queda para la universidad, morir de calor, almorzar acompañada en el casino si es que tengo suerte, que me pregunten por mi embarazo, que quieran ver mi panza, que me la toquen, que por qué le pondremos Víctor, que el ambiente en el que estoy no es el mejor para mi bebé, que qué estoy haciendo con esa tremenda guata trabajando en el taller, que debería estar en casa descansando, volver a la casa en transporte público, que cuando quiera bajar de la micro el micrero frene de manera brutal y siempre esté a punto de caerme, llegar a la casa con un tremendo dolor de espalda, sentarme en el sillón y luchar con ese gran demonio que lo único que quiere es que duerma una siesta, esas que he tomado desafortunadamente para no volver a levantarme hasta 3 horas después, cuando me dispongo a tomar once y luego a acostarme....
Creo que es mucho ya, estoy cansada y necesito dejar de preocuparme por el montón de cosas que debo estar pendiente para que funcionen. Me encantaría que la universidad y mi hijo fueran mi única preocupación, pero estar a cargo de los talleres en la Casa Verde y de la Pyme es algo que es demasiado necesario como para dejarlo de lado.
Espero que el universo quiera que me vaya bien en todo. Odio ser mediocre y haber terminado el año y algunos ramos de la manera más mediocre y pobre, yo no soy así. La ley del máximo esfuerzo (y por ende, una buena recompensa por el trabajo hecho) ha sido la mayor premisa de mi vida y así es como estoy acostumbrada a vivir y a trabajar...pero lamentablemente era necesario dejar cosas a medias y terminar apenas ciertas cosas para poder terminar... y aunque haya resultado (porque no reprobé) no me hace feliz para nada, y si, me tiene un poco bajona, porque quiero terminar al menos alguna cosa de buena manera, pero siento que el tiempo no me va a dar.
Espero que el universo quiera que me vaya bien en todo. Odio ser mediocre y haber terminado el año y algunos ramos de la manera más mediocre y pobre, yo no soy así. La ley del máximo esfuerzo (y por ende, una buena recompensa por el trabajo hecho) ha sido la mayor premisa de mi vida y así es como estoy acostumbrada a vivir y a trabajar...pero lamentablemente era necesario dejar cosas a medias y terminar apenas ciertas cosas para poder terminar... y aunque haya resultado (porque no reprobé) no me hace feliz para nada, y si, me tiene un poco bajona, porque quiero terminar al menos alguna cosa de buena manera, pero siento que el tiempo no me va a dar.
Ahora sólo le pediré al universo más energía, que queda poco para terminar, y que me quite la vergüenza para pedir ayuda a los amigos que pueda ayudarme (si, soy muy orgullosa para pedir ayuda)... y bueno, una espalda nueva no estaría mal :)